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La 1montonera triunfal

Toman los intrépidos el camino hacia la villa, vénse los pedruscos que erigían una torre, trazas por disparos en la lóbrega capilla . ¡ C iénagas de sangre! ¡Agonía que socorre! Liaron el combate. Se distinguen los laureles sobre sus hombreras desteñidas y rasgadas; pocos los librados: entre 2 quintos y corceles . D iáspora marcial que acantona entre fachadas. Hálito y sereno se armonizan con las quejas ásperas que callan el suplicio de la bruma; junto a la cansina, el espíritu se 3 arruma. ¡Muere el general! , y con éste la hidalguía; c argan con el cuerpo, a través de las callejas, hacia la hondonada... Taciturna a la here j ía . 1.  Hispam. Partida de rebeldes. 2.  Mozo procedente de las quintas, recién ingresado en el servicio militar. Soldado. Recluta. 3. Amontonar. Tetradecasílabo trocaico. Esquema acentual:  óo oo óo : oo óo oo óo

Soneto a un héroe

Imagen tomada del libro "Henrique Avril: Los rostros del desolvido" pág. 86 Adusto y arrumbado, sin la fe de la gloria en los ojos; su ropa es harapienta con el polvo incrustado en los hilos, marcial no se descubre sino exhausto y sentado en abrojos; ratón de la contienda hoy cruzándole días tranquilos. Obsérvenlo, sin logros ni laureles ganados por rudo, —muy diestro con la azada, no asestando con mísera lanza—; hastíale el recuerdo cuando hurgaba el honor, cuanto pudo, en áspero combate, imprudentes encono y matanza. ¡Esbirro del caudillo! Acató sin recelo su plática: la patria perturbó , la nación emergida en 1La Guerra, por no diferenciar el amor de la mano fanática.   Caduca en su morada, donde libre padece cautivo, por boca de la inopia donde el ánimo rápido yerra; la herida de su pierna lo mantiene cerril… pensativo. 1. La guerra de independencia de Venezuela.

La Trompa de Donaldo

También el simio adopta la corbata, aunque el difícil nudo obstruya el morro. Agarrar y encender el luengo porro, y crispar y escupir la perorata. Con tu mensaje has difundido el caldo encendiendo el furor de los latinos, que trazan, en tu gran nación, caminos y no atajos, mi pálido Donaldo. Desconocíamos tu obtusa novia a quien la gente llama Xenofobia: severa con los tonos de la piel. Escondidos del seso —por la pompa—, labios y lengua... ¡Diéronte una trompa! ¡Con rancia guinda ornaste tu pastel!

Leyenda de Ares en Dos Guerras

Incorporó el venablo: ¡mazmorra del mavorte!, para rasgar las vísceras, que a la cándida Europa, atestaban sus cielos para este deporte, que tuvo fechas crueles y baladros de tropa. Frustraba del palacio la serena hornacina, fervor del archiduque donde tejía el mando, y cercenó los robles toscos en la colina. Produjo su memoria con el filo nefando. La escupida Agenórida notó varios brebajes distribuidos con tósigo, calcinando con asma, y orgías de pescuezos que lavaban linajes; ¡cientos… miles de pórticos desparramando el miasma! Y supo aherrojar algunos eslabones: con átomo supremo ocupó sus aviones.

Moraleja a Partir de la Tragedia de Verona

Pintura de 1884 de Frank Dicksee (1853 - 1928): la escena del balcón de Romeo y Julieta . La situación se hiló cuando el joven Romeo, famoso tarambana, penetró en el convite donde estaba Julieta, la joya del deseo. ¿Qué intentaba, el Amor, al urgir el envite? Pero entre el paroxismo gruñeron los desmanes, como tormentas ácidas en tierras de Verona. Por esa ceguedad nacida de los clanes, el eje de la historia se deshizo en la lona. Esta es la moraleja, mis obsesas chiquillas: no anhelen los romances que incluyan pesadillas, en vez de ilusionarlas, al final las infarte; ni crean en Cupido, débil ante el 1 excidio, pues al saber la escena del forzado suicidio, obsequió sus saetas al distraído Marte. 1. m. desus. ( Del lat. excidĭum ). Destrucción, ruina, asolamiento.

Mofa al Endecasílabo

Tu sable es senil, mohoso y tetánico, y el bardo-rehén copula en tus hierros. Perdiste razón por verte tiránico; te arrojo al baúl que empolva mis yerros. Cismático son de intenso volumen; te juzgo alacrán que inyecta toxina gustosa y sutil: el jugo del numen que te hace alegrar, y cruel te asesina. Me aburre tu honor, me induce 1 casmodia. ¿Acaso Boscán armó una parodia, y así a la región hispana traerte? ¿Te quiso robar el buen Garcilaso, guardando tus pies en su 2 porsiacaso?... ¡Con este clamor induzco tu muerte! 1.f. Med. Enfermedad o fenómeno morboso que consiste en bostezar con excesiva frecuencia por afección espasmódica. 2. m. Ven. Alforja o saco pequeño en que se llevan provisiones de viaje.

El Sátiro Borracho

                                                                                   A R.D. Pimplando en copa salivada por Baco, que leva en diestra, con la cual forja el verso; mugriento el traje con un timbre a sobaco, traza el periplo desde la noche inmerso. Errante Sátiro no niega la botija que le solaza la excusa de un edén: falso calor de temporal cobija que le entorpece su pena con desdén. Aunque la mano tenga muy ocupada, no resta el pulso para templar la cuerda, es cual el filo de una agresiva espada que escinde el cuello del enemigo en lucha. ¡Impera el Sátiro, aunque su juicio p...