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La Trompa de Donaldo

También el simio adopta la corbata, aunque el difícil nudo obstruya el morro. Agarrar y encender el luengo porro, y crispar y escupir la perorata. Con tu mensaje has difundido el caldo encendiendo el furor de los latinos, que trazan, en tu gran nación, caminos y no atajos, mi pálido Donaldo. Desconocíamos tu obtusa novia a quien la gente llama Xenofobia: severa con los tonos de la piel. Escondidos del seso —por la pompa—, labios y lengua... ¡Diéronte una trompa! ¡Con rancia guinda ornaste tu pastel!

Leyenda de Ares en Dos Guerras

Incorporó el venablo: ¡mazmorra del mavorte!, para rasgar las vísceras, que a la cándida Europa, atestaban sus cielos para este deporte, que tuvo fechas crueles y baladros de tropa. Frustraba del palacio la serena hornacina, fervor del archiduque donde tejía el mando, y cercenó los robles toscos en la colina. Produjo su memoria con el filo nefando. La escupida Agenórida notó varios brebajes distribuidos con tósigo, calcinando con asma, y orgías de pescuezos que lavaban linajes; ¡cientos… miles de pórticos desparramando el miasma! Y supo aherrojar algunos eslabones: con átomo supremo ocupó sus aviones.

Moraleja a Partir de la Tragedia de Verona

Pintura de 1884 de Frank Dicksee (1853 - 1928): la escena del balcón de Romeo y Julieta . La situación se hiló cuando el joven Romeo, famoso tarambana, penetró en el convite donde estaba Julieta, la joya del deseo. ¿Qué intentaba, el Amor, al urgir el envite? Pero entre el paroxismo gruñeron los desmanes, como tormentas ácidas en tierras de Verona. Por esa ceguedad nacida de los clanes, el eje de la historia se deshizo en la lona. Esta es la moraleja, mis obsesas chiquillas: no anhelen los romances que incluyan pesadillas, en vez de ilusionarlas, al final las infarte; ni crean en Cupido, débil ante el 1 excidio, pues al saber la escena del forzado suicidio, obsequió sus saetas al distraído Marte. 1. m. desus. ( Del lat. excidĭum ). Destrucción, ruina, asolamiento.

Mofa al Endecasílabo

Tu sable es senil, mohoso y tetánico, y el bardo-rehén copula en tus hierros. Perdiste razón por verte tiránico; te arrojo al baúl que empolva mis yerros. Cismático son de intenso volumen; te juzgo alacrán que inyecta toxina gustosa y sutil: el jugo del numen que te hace alegrar, y cruel te asesina. Me aburre tu honor, me induce 1 casmodia. ¿Acaso Boscán armó una parodia, y así a la región hispana traerte? ¿Te quiso robar el buen Garcilaso, guardando tus pies en su 2 porsiacaso?... ¡Con este clamor induzco tu muerte! 1.f. Med. Enfermedad o fenómeno morboso que consiste en bostezar con excesiva frecuencia por afección espasmódica. 2. m. Ven. Alforja o saco pequeño en que se llevan provisiones de viaje.

El Sátiro Borracho

                                                                                   A R.D. Pimplando en copa salivada por Baco, que leva en diestra, con la cual forja el verso; mugriento el traje con un timbre a sobaco, traza el periplo desde la noche inmerso. Errante Sátiro no niega la botija que le solaza la excusa de un edén: falso calor de temporal cobija que le entorpece su pena con desdén. Aunque la mano tenga muy ocupada, no resta el pulso para templar la cuerda, es cual el filo de una agresiva espada que escinde el cuello del enemigo en lucha. ¡Impera el Sátiro, aunque su juicio p...

Soneto a Ruben Darío

Ruben Darío Con motivo a ciertos eventos anteriores a la escritura del poema Salutación del Optimista Cuando el Príncipe vaga, su facundia no tiene volumen, es un cisne sin plumas que no ansía calar por el cielo, es obtuso su lápiz, pues la causa no acierta en el numen; individuo indolente que se anima abismado en el suelo. Elevó la promesa en un tiempo en que Hispania buscaba escuchar el estímulo que menguara el morrión ofendido: aquel Hierro del Norte reducía la póstuma aldaba con el guante de Marte, como quien desespera encendido. No obstante, Poesía, ¡nunca cede en minutos históricos!, y forjada la Estrofa hechizó todo aquél Ateneo. Pero en los corredores la evidencia de varios teóricos precisan con su letra, que el rapsoda bribón y bellaco con un nicho de penas —intentona de darle al falseo—, ingería unas onzas del eufórico y burdo de Baco. (13 feb 2.015)

Soneto Para Las Malvinas

Las Malvinas Quien te nombra con flores brotadas de su boca no ha olvidado tus costas: ¡musgo alejado y vivo!, ¡corazón de guijarro asentado en el mar!, ¡sed requerida y propia para los apartados! ¿Qué comodoro enano vino con la quimera —impuesta en su juanete—, a desgajarte en trozos y dotar su corona: que a distancia apetece dolores y comarcas para su hocico absurdo? Quien te nombra con flores quiere ceder su cuna y resguardar tu cuerpo para esa primavera en la que el pundonor camina por las pampas. ¡Qué recorran los cantos toda geografía que desprendes templada!, y que anillos del tiempo te devuelvan maciza, ganando el barlovento!