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La reina del guácharo


Urimare es sonido colgado por los valles,
amanecer en las rocas tendidas en la trocha,
altura de moriche desnudando el enigma,
alegría frecuente degollando la pena.

Urimare alza el muslo para encender el cerro
cuando modera el sol su feria de alfileres,
de su seno propone gracias para la gruta
donde dolor y lloro propagan la leyenda.

Se cubre con la niebla, quebranta como espíritu
espesura y barranco, su pelo trenza palmas…
alcanza los chamizos donde flota la insignia;

se detiene, respira, palpa su corazón
para hallar la defensa que estuvo circundada…
y allegado el Cacique la guarda como germen.



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