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SOLEDAD

    
soledad     
minuto     
para  su turno    
como país sin nadie    
    
omitiéndose volúmenes    
suya     
el pálpito    
desolación    
    
destilando    
cuánta    
sombra    
    
colores    
deslucidos    
fraccionamiento   

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Estela en la madrugada de un domingo

José Asunción Silva «Abandonarse al dolor sin resistir, suicidarse para sustraerse de él, es abandonar el campo de batalla sin haber luchado». Napoleón I J.A.S. ¡Oh, mortal corazón!, ¡órgano herido!, ¡masa del trance!, ¡oculto Jeremías!, cuco al que le oprobiaron el gruñido de su inflexión por laicas melodías. 1 Elvira, sin querer, quebró tu fuego; o salpicó la inopia en la solapa, ―derruyendo la torre que alza el ego―; o la empresa jamás venció la etapa. Bogotá distendía blanca rosa, como el óbice que a la duda aparta e invita al tiempo en ahondar la fosa. Aquel domingo, un golpe de metales, te violó el pecho, justo en la pancarta. ¡El quebranto, ¡por fin!, saldó tus males!

Violín roto

GNB con el violín roto ¿Quién armó aquella diestra? ¡El dios Apolo! No creyendo en la gala cinegética,  quiso pactar exacto protocolo levando al músico a devota estética.   Ante el bochinche el joven irguió el arco; el perdigón obvió, también los gases. No fuera, en demasía, verse parco, sus dedos restalló con los compases. Mas, entre nota y nota, Fechoría cínica fue, traspuso la protesta para atentar de frente la harmonía. Suelta del diapasón la tirantez el treno fue la lágrima compuesta que el violinista dedicó al soez.

Aporofobia

La inopia canaliza la vergüenza, imponiendo la vida con estruendos; quien la prevé, se espanta… luego piensa: —Que nadie me descubra con remiendos. La pancarpia dorada, que a Chocano, cincelada en la gloria — por sus rimas—,  revuelve su carácter por lo vano al sublimarlo a descollantes cimas. Habitando en Santiago, se amilana:   — ¡ V iolentan mi existencia cortesana!, ¿ releg o , acaso, antaña ceremonia?   Aleja de su casa toda hiel, y de su frente el rastro. T estimonia: —Hubo oro donde tizna el oropel. La aporofobia (del griego άπορος (á-poros), sin recursos, indigente, pobre; y φόβος, (-fobos), miedo) es una fobia que representa el miedo hacia la pobreza o a los pobres. Aunque también puede interpretarse como la repugnancia u hostilidad ante el pobre, el sin recursos o el desamparado. Este neologismo, a pesar de no estar incluido en el Diccionario de la Real Academia Española, es usado en algunas publicaciones y existen grupos que piden que sea incorpora...