Ir al contenido principal

PARÉNTESIS DE CARNE A TU CINTURA



Paréntesis de carne a tu cintura,
cuando los búhos vuelan con las garras
desenvainadas, cuales cimitarras;
nada se perderá por las alturas.

Sin nuevo acento la desgarradura
no se tañerá sola en las guitarras;
por tiempo no será la dentadura
accediendo a ternezas muy bizarras.

Mujer, se como el árbol de pureza
que recibe miradas de danzantes
terribles, que no miran por simpleza.

Con el libro de tu llano semblante
los afanes harán el espacio;
iré, mujer, a ritmo del topacio.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Estela en la madrugada de un domingo

José Asunción Silva «Abandonarse al dolor sin resistir, suicidarse para sustraerse de él, es abandonar el campo de batalla sin haber luchado». Napoleón I J.A.S. ¡Oh, mortal corazón!, ¡órgano herido!, ¡masa del trance!, ¡oculto Jeremías!, cuco al que le oprobiaron el gruñido de su inflexión por laicas melodías. 1 Elvira, sin querer, quebró tu fuego; o salpicó la inopia en la solapa, ―derruyendo la torre que alza el ego―; o la empresa jamás venció la etapa. Bogotá distendía blanca rosa, como el óbice que a la duda aparta e invita al tiempo en ahondar la fosa. Aquel domingo, un golpe de metales, te violó el pecho, justo en la pancarta. ¡El quebranto, ¡por fin!, saldó tus males!

Violín roto

GNB con el violín roto ¿Quién armó aquella diestra? ¡El dios Apolo! No creyendo en la gala cinegética,  quiso pactar exacto protocolo levando al músico a devota estética.   Ante el bochinche el joven irguió el arco; el perdigón obvió, también los gases. No fuera, en demasía, verse parco, sus dedos restalló con los compases. Mas, entre nota y nota, Fechoría cínica fue, traspuso la protesta para atentar de frente la harmonía. Suelta del diapasón la tirantez el treno fue la lágrima compuesta que el violinista dedicó al soez.

El reciario

Reciario ensarta con su tridente a un secutor . Mosaico en la villa de Nennig, Alemania Empujado a la arena sin sandalia, esgrime el filo, esgrime con Neptuno. La obra en el ludus la indolencia palia, lo endurece ante el término infortuno. Lanza la red con nervio subitáneo  al secutor , lo enreda con exceso, y al arponarlo le trepana el cráneo manchándose el galerus con el seso. Desde el podium ofrendan los laureles, desde las gradas arde la caterva; ambos se empinan las brutales mieles que el gladiador, el pescador de entrañas, ha ofrecido en combate sin reserva, para su gloria ocupa con hazañas. *** Ludus : Lugar donde se entrenaba a los gladiadores  Secutor : Tipo de gladiador de la Antigua Roma, que portaba una gladius (espada corta), un scutum o escudo, y un casco. Galerus: P rotector de hombro.